
UN PUEBLO SIN IGLESIA
El Obispado ha vendido la única capilla existente antes de que se construya un nuevo templo
LA CONVERSIÓN DEL COLEGIO DE LA FILIPENSES EN UN CENTRO DE FORMACIÓN PROFESIONAL PRIVARÁ A UNQUERA DE SU ÚNICO RINCÓN ESPIRITUAL
Aunque no se conciba un pueblo de cierta entidad sin iglesia, todo indica que Unquera tendrá que aprender a vivir sin templo durante un tiempo. Pues a pesar de todo, posiblemente Unquera se quedará ransitoriamente sin iglesia en apenas dos meses, no por culpa, pero sí como consecuencia, de la construcción de ese centro de educación. En Unquera tan sólo existe una pequeña capilla que forma parte del antiguo colegio de las Filipenses.
El Ayuntamiento de Val de San Vicente negoció con el Obispado la adquisición del inmueble para cedérselo a la Consejería de Educación, con el objetivo de destinarlo a centro de educación secundaria, una de las principales demandas del municipio. El acuerdo de compra, tras mucho tiempo de negociación, se cerró en el verano del año 2008 por un importe de 780.000 euros. Hace poco más de unas semanas la Consejería de Educación anunció que a principios de la primavera se iniciarán las obras, para que en el mes de octubre se pueda iniciar el cuerso escolar en el nuevo centro con total normalidad.
Mientras todo es incertidumbre sobre el futuro templo de Unquera, la comunidad religiosa se prepara para despedir el que ha sido su referente durante un siglo. odo lo que ha hecho el Obispado para evitar que Unquera se quede sin templo, después de vender el colegio de las Filipenses con su capilla, fue presentar en el Ayuntamiento de Val de San Vicente un anteproyecto de la futura iglesia, ni tan siquiera el proyecto definitivo de ejecución.
"¿Y ahora qué va a pasar?", se preguntan muchos vecinos de Unquera. El párroco de la localidad, el joven sacerdote santanderino Vicente Ruiz de Velasco Punín, trata de tranquilizarlos y les dice que "no se quedarán sin iglesia" y que se buscará una solución transitoria, asegurando que en el futuro se levantará el nuevo templo.
"Ésto, como el libro de García Márquez, es la crónica de una muerte aunciada", manifiesta el párroco, indicando que todos sabían lo que iba a suceder. Reconoce que "los feligreses, y el pueblo de Unquera en general, están indignados porque se van a quedar sin el que ha sido su referente espiritual durante muchos años, algo que no les ha gustado".
El párroco indica que en la anterior semana envió una carta al obispo explicándole la situación. Por el momento se baraja la posibilidad de buscar un local en Unquera para acondicionarlo provisionalmente para los oficios religiosos. La solución no agrada a nadie, sin embargo es la única que se tiene sobre la mesa.
Vicente Cortabitarte (El Diario Montañés) 21-02-10
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