24 de junio + MIÉRCOLES. NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA, solemnidad
Solemnidad de la Natividad de san Juan Bautista, Precursor del Señor, que, estando aún en el seno materno, al quedar lleno del Espíritu Santo exultó de gozo por la próxima llegada de la salvación del género humano. Su nacimiento profetizó la Natividad de Cristo el Señor, y su existencia brilló con tal esplendor de gracia, que el mismo Jesucristo dijo no haber entre los nacidos de mujer nadie tan grande como Juan el Bautista (elog. del Martirologio Romano).
- Is 49, 1-6. Te hago luz de las naciones.
- Sal 138. Te doy gracias porque me has escogido portentosamente.
- Hch 13, 22-26. Juan predicó antes de que llegará Cristo.
- Lc 1, 57-66. 80. Juan es su nombre.
Isabel y Zacarías son dos personas justas que reconocen la acción de Dios en sus vidas. Ambos se unen a la alegría de la presencia de Dios que visita a su pueblo. Por eso, el nombre del niño tiene que mostrar que Dios se ha acordado de su pueblo y concede su misericordia y su favor: es lo que significa el nombre de Juan. Él es el último gran profeta que llevará la Palabra de Dios a Israel, elegido en las entrañas de su madre. Y celebramos su nacimiento porque Juan, como humilde profeta precursor, marca el tiempo del nuevo y definitivo profeta del Reino de Dios, Jesús, el Mesías, el que traerá la luz a las naciones.

San Paulino de Nola, obispo (355-431). Primeramente vivió en matrimonio; después de convertirse, se hizo monje y fue elegido obispo de Nola. De nobilísima familia de patricios romanos, nació en Burdeos y casó con una española, llamada Terasia; y siguiendo el camino de los honores mundanos, llegó a ser Cónsul del Imperio Romano. Tocado por la gracia, recibió el bautismo, repartió entre los pobres su opulenta fortuna y se separó de su esposa para consagrarse ambos al Señor. Más tarde se ordenó de sacerdote y fué Obispo de Nola. Sobreviviendo la invasión de los bárbaros, se vendió por esclavo para libertar al hijo de una viuda.


