28 de junio + XIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
- 2 Re 4, 8-11. 14-16a Es un hombre santo de Dios; se retirará aquí.
- Sal 88 Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
- Rom 6, 3-4. 8-11 Sepultados con él por el bautismo, andemos en una vida nueva.
- Mt 10, 37-42 El que no carga con la cruz no es digno de mí. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí.
Una nueva manera de vivir, de sentir nuestra humanidad, de relacionarnos con los demás, de sentir que somos dignos desde Dios. Nos quiere con él y para él. Tres veces aparece en estas palabras de Jesús: "no es digno de mí". Y esto como conclusión de dos cosas que Jesús pide: no amar más a la familia que a Jesús y cargar con la cruz. Quiere que nuestra manera de amar esté a la altura de al de Dios, y esto no pocas veces cuesta la cruz: "hasta dar la vida". Jesús nos pide no crear privilegios ni círculos cerrados entre nosotros, siempre abiertos a todos y al horizonte final de la vida eterna. Y cualquier gesto de compasión y acogida al estilo de Jesús hace crecer el Reino en medio de nosotros y nos abre a la visión del Reino eterno, de los verdaderos sentimientos de Dios manifestados en Jesús.




San Paulino de Nola, obispo (355-431). Primeramente vivió en matrimonio; después de convertirse, se hizo monje y fue elegido obispo de Nola. De nobilísima familia de patricios romanos, nació en Burdeos y casó con una española, llamada Terasia; y siguiendo el camino de los honores mundanos, llegó a ser Cónsul del Imperio Romano. Tocado por la gracia, recibió el bautismo, repartió entre los pobres su opulenta fortuna y se separó de su esposa para consagrarse ambos al Señor. Más tarde se ordenó de sacerdote y fué Obispo de Nola. Sobreviviendo la invasión de los bárbaros, se vendió por esclavo para libertar al hijo de una viuda.

