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miércoles, 13 de agosto de 2014

Beatos Melchor y José María (IV)


BEATOS MELCHOR GARCÍA SAMPEDRO Y JOSÉ MARÍA DÍAZ SANJURJO (+1858 + 1857)

Veamos ahora brevemente los principales rasgos biográficos de los dos heroicos obispos dominicos españoles. Galicia y Asturias son la cuna de José María Díaz Sanjurjo y de Melchor García Sampedro respectivamente. El 25 de octubre de 1818, en la aldehuela de Santa Eulalia de Suegos, diócesis y provincia de Lugo, veía la luz primera el aventajado latinista lucense, notable teólogo y legista compostelano, brillante profesor de la Universidad de Manila, fervoroso misionero de Tu-Da y Mi Dong, obispo de Platea y vicario apostólico del Tonkín central, José María Díaz Sanjurjo. A su vez, tres años más tarde, el 28 de abril de 1821, en una de las "quintanas" del concejo asturiano de Quirós, metido entre las montañas que suben hacia León, dando vista a la llanura castellana, nacía en Cortes el mayor de siete hijos, Melchor García Sampedro, el cual para aprender los primeros latines caminaría mañana y tarde tres kilómetros hasta Bárzana de Arrojo, pobremente abrigado, con un "fardel" a la espalda, donde llevaba los libros y una frugal comida. Tras un examen brillantísimo de cultura general, pudo matricularse en la Universidad de Oviedo y llegar a ser preceptor del colegio de San José, de la misma ciudad.

lunes, 11 de agosto de 2014

Beatos Melchor y José María (III)


BEATOS MELCHOR GARCÍA SAMPEDRO Y JOSÉ MARÍA DIAZ SANJURJO (+1858 y 1857)

Nada menos que unos treinta mil mártires subieron al cielo de 1856 a 1862, en Tokín bajo el mandato feroz y sanguinario reyezuelo Tu-Duc, que en su cólera satánica planeaba exterminar la religión cristiana de sus dominios. Una espléndida floración de heroicos confesores de la fe festonería aquellos fecundos campos con sus amapolas de martirio en los dilatados arrozales del Río Grande, regados con el sudor de tantos misioneros dominicos a través de los años desde 1676, fecha en que plantaron allí por vez primera la cruz de Cristo los hijos del Santo de Caleruega. Cuando en 1017 se inició el proceso ordinario de la causa de beatificación, englobaba nada menos que a 1.315 compañeros de los 30.000 que fueron martirizados bajo la sañuda égida de Tu-Duc; pero, dado el ingente número de mártires, a fin de acelerar el curso de la causa, se eligió solamente a 25 para que la Sagrada Congregación de Ritos determinara su martirio oficialmente. Así el 29 de abril de 19151 eran proclamados solemnemente Beatos los obispos mártires José Díaz Sanjurjo y Melchor García Sampedro con otros 23 indígenas, entre ellos cuatro religiosos dominicos, y los restantes seglares, de los cuales siete padres de familia ¡Qué fulgente corona en las sienes de la Iglesia!

sábado, 19 de julio de 2014

Beatos Mechor y José María (II)


BEATOS MELCHOR GARCÍA SAMPEDRO Y JOSÉ MARÍA DIAZ SANJURJO
(+1858 +1857)

Así escribía a sus padres asturianos el Beato Melchor García Sampedro, religioso dominico, obispo misionero y mártir de Tonkín. Cuando estas líneas llegaban cruzando mares y saltando montañas hasta el concejo de Quirós, en Cortes -pleno corazón de Asturias-, unos ancianos padres se estremecían de emoción y zozobra preocupados por la futura suerte del hijo lejano. Y no iban descaminados. Poco tiempo habría de transcurrir entre esta carta y otra, no escrita ya de su puño y letra, en la que les describían su horroroso martirio. En la casa del mártir, congregada toda la familia, se leía la relación escalofriante de tanta firmeza y de tan heroica muerte; el silencio reinaba en la reducida estancia mientras crepitaban unos ramojos de chámara hacinados sobre el fogaril. El padre bajaba la cabeza añosa, nevada por las canas, para ocultar las furtivas lágrimas, en tanto que la madre del heroico mártir -parecida en fortaleza a la de los santos Macabeos- le decía: "Juan, Juan, demos gracias a Dios que nos ha dado un hijo tan santo".

jueves, 17 de julio de 2014

Beatos Melchor y José María (I)


BEATOS MELCHOR GARCÍA SAMPEDRO Y JOSÉ MARÍA DÍAZ SANJURJO (+1858 + 1857) I

"No hemos tenido un día de paz ni quietud ni una hora en que nuestra vida no peligrase. El infierno entero se ha conjurado contra nosotros, y estos mandarines, como otros Nerones, se han propuesto concluir con la obra del Señor... Persecución cruel, hambre extremada y guerra civil son los tres azotes con que los neófitos del Tonkín central purgan sus pecados y labran una corona más brillante que el sol, que ceñirán por toda una eternidad. En un día cortaron la cabeza al sacerdote Huang y a cinco cristianos; al día siguiente, a diez, y poco después, a otros diez; luego, a tres sacerdotes, y antes de todos éstos habían hecho pedazos en un solo día a trece cristianos. Ayúdenme con sus oraciones a lavar mis culpas con mi sangre y que consiga la palma del martirio"e

martes, 24 de junio de 2014

San Juan Masias (yXVI)


SAN JUAN MASIAS (yXVI)

La beatificación vino al fin; la proclamó el papa Gregorio XVI el 16 de septiembre de 1840 y se señaló para su fiesta el 4 de octubre, en que le celebra la Iglesia peruana con toda solemnidad.

El Papa Pablo VI lo canonizó el 28 de septiembre de 1975.

Guillermo Lhomann Villena. Año Cristiano III. BAC, 1966.

lunes, 17 de septiembre de 2012

San Juan Masías (XV)


Los portentos que en vida había obrado el siervo de Dios, la pública voz y fama de sus virtudes y la devoción general, enfervorizada aún más después de su tránsito ante el creciente número de prodigios que seguía consumando en cuantos acudían a solicitar su intercesión, movieron a sus hermanos de Orden a interesar de las autoridades eclesiásticas la apertura de informaciones fundadas en la virtud, pureza de vida y milagros del lego Masías a fin de ponerlas a los pies del pontífice e imperar que fuese incluido en el catálogo de los escogidos. Declararon más de 150 testigos, y todos coincidieron en ponderar la virtud santa y ejemplar del caritativo religioso.

jueves, 6 de septiembre de 2012

San Juan Masías (XIV)


En un lugar cercano a la capital del Perú, el Beato, antes de profesar, había cuidado el ganado de un vecino distinguido. En aquel sitio se alzaban varios naranjos, y en uno de ellos, abriendo la corteza, el devoto pastor talló una cruz; al pie de ella rezaba y de ese árbol colgaba su rosario. Quince años después de su fallecimiento, el propietario de aquella arboleda ordenó talarla, y, precisamente el día en que la Iglesia conmemora el triunfo de la santa Cruz, el leñador que ejecutaba la tarea descubrió en el interior de uno de los árboles dos cruces del tamaño de una cuarta. Admiráronse todos, y al punto se improvisó una fervorosa procesión, que condujo las cruces con todo respeto a lugar sagrado.

martes, 28 de agosto de 2012

San Juan Masías (XIII)


Son innumerables los prodigios que se leen en sus biografías. Curaciones sobrenaturales, apariciones extraordinarias... Daremos lugar aquí a un suceso notable ocurrido después de su muerte, y que, según tradición constante en Lima, merece entero crédito.

lunes, 27 de agosto de 2012

San Juan Masías (XII)


Concurrieron al entierro del humilde lego el mismo virrey, el arzobispo, todas las comunidades y corporaciones religiosas y civiles limeñas y una muchedumbre, que le aclamaba ya por digno de ser exaltado a los altares. Sus reliquias, así como sus estampas y retratos, se disputaban  con gran fervor, pues  era notorio que obraban prodigios. Al cabo de un año de su fallecimiento, fue trasladado el cadáver a otra sepultura dentro del mismo convento en que el Beato se había santificado. Se halló entonces el cuerpo incorrupto y exhalando una singular fragancia.

sábado, 25 de agosto de 2012

San Juan Masías (XI)


En 1645 enfermó de disentería, y en esta oportunidad su celda fue visitada, una vez más, por los encumbrados personajes de Lima, a cuya cabeza hallábase el virrey, marqués de Mancera. Murió el 17 de septiembre de dicho año, de más de sesenta años de edad.

jueves, 26 de julio de 2012

Beato Juan Masías (X)


Según los autores que han escrito sobre la vida, virtudes y prodigios del Beato Masías, ateniéndose a la autobiografía que dictó la víspera de su muerte, la Virgen de Belén, a la que profesaba singular devoción, se el presentó varias veces para revelarle lo futuro y reconfortarle en sus penitencias. Otros testigos en su proceso de beatificación deponen que, mientras atendía sus obligaciones en el refectorio, la cocina o la portería, experimentaba raptos extáticos, y en sublime arrobamiento se le veía elevarse del suelo, aureolado por un vivísimo resplandor.

martes, 24 de julio de 2012

Beato Juan Masías (IX)


Fue de mediana estatura, rostro blanco y de facciones menudas, la barba espesa y negra. El retrato que de él se conoce nos muestra un semblante ascético, macerado por la penitencia. Descolló por su integridad de ánimo y paciencia en encarnizados combates con el espíritu infernal, pero nadie le aventajó en el ejercicio de la caridad. Con frecuencia, y cuando escaseaban las provisiones para los necesitados que a él acudían, ayunaba para cederles parte de su ya parva colación, y eso que es fama que la divina Providencia multiplicaba la comida que servía.

sábado, 21 de julio de 2012

BEATO JUAN MASÍAS (VIII)


Varón de admirable y ejemplar observancia de la vocación a que había sido llamado, merecedor de memoria y celebridad por muchos títulos, jamás se le pudo notar nada que desdijera de su estado; perfectísimo en todas las virtudes, dulce y contemplativo, hizo vida de extremada austeridad y sobre todo encarecimiento rigurosa. A juicio de su confesor, no incurrió en toda su vida en pecado mortal, ni aún cometió alguno venial de los que se califican de serios y de malicia.

lunes, 28 de mayo de 2012

BEATO JUAN MASIAS (VII)

Su descanso se limitaba a recostarse de bruces, el rostro apoyado sobre los brazos, arrodillado delante de una imagen de la Reina de los cielos, en su advocación de Belén, colocada a la cabecera de su cama. Incansable en mortificarse, ceñía permanentemente su cuerpo, ocultos debajo del hábito, con unos ásperos cilicios.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Beato Juan Masias (VI)


Distribuía el día sin dejar instante desocupado. Desde el amanecer se ajetreaba atendiendo a los pobres vergonzantes, preparándoles comidas y sirviendo con grande humildad a los que acudían a solicitar socorro en la portería; cuando sobraba algo, lo repartía también hincado de rodillas.

lunes, 30 de abril de 2012

Beato Juan Masias (V)


Sin menoscabo de las atenciones propias de dicho cargo, dedicaba a la oración cada día seis o siete horas; la noche que no había consagrado a tan recomendable ejercicio por lo menos otras tres o cuatro, le parecía a el desperdiciada. Según propia confesión, cuando esto ocurría, a la mañana siguiente experimentaba insufrible vergüenza al presentarse ante Dios. Para mayor sacrificio, cumplía estas devociones hincado de rodillas todo el tiempo. De resultas de este esfuerzo, endeble y flaco por su riguroso ascetismo, le sobrevino una llaga rebelde en una rodilla. Cuando los médicos que le visitaron habían agotado todos los recursos científicos, una noche se le apareció su protector San Juan Evangelista, dejándole milagrosamente limpio de su dolencia.

miércoles, 22 de febrero de 2012

BEATO JUAN MASIAS (IV)

A la edad de treinta y siete años, en enero de 1622, hallándose en Lima, recibió el hábito dominico. Cumplido el año de noviciado, profesó de lego. En esta calidad decidió ofrecer a la comunidad su esfuerzo corporal, ejercicio que no por humilde es menos acepto a la misericordia divina, y por él y en sumisa obediencia han llegado no  pocos privilegiados a la cumbre de la perfección. Se le asignó al servicio de la portería del convento de la recoleta de Santa María Magdalena, que tenía la Orden de Santo Domingo de Lima.

domingo, 28 de noviembre de 2010

BEATO JUAN MASIAS (III)


Pasó luego a Sevilla, y se acomodó, en calidad de dependiente con un mercader, en cuya compañía se trasladó al Nuevo Mundo. A causa de no saber escribir, despidióle su patrón en Cartagena de Indias, desde donde Masías emprendió viaje por tierra hasta el Perú.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

BEATO JUAN MASIAS (II)


Años más tarde abandonó el oficio del pastoreo, proporcionándose el sustento con el trabajo de sus manos. Buscaba siempre la soledad, como el ambiente más a propósito para la quietud del espíritu.

domingo, 14 de noviembre de 2010

BEATO JUAN MASIAS (I)


Este bienaventurado siervo de Dios, lego de la Orden dominicana, nació, en la villa extremeña de Ribera, en febrero de 1585. Sus padres fallecieron, dejándole huérfano y sin amparo alguno cuando apenas contaba cuatro años, no sin antes haberle enseñado ya las principales oraciones. No obstante su tierna edad, se ajustó con un labrador para cuidar una piara de ganado de cerda. Un día, dedicado a esta humilde ocupación, se le apareció el evangelista San Juan, que le tomó desde entonces bajo su protección inmediata. En tan memorable oportunidad, el azorado niño experimentó su primer éxtasis, y, fuera de sí, mereció contemplar la ciudad celestial. El amparo de San Juan le acompañó durante su vida entera, apartándole de todo mal y guardando su pureza de cualquier lance que la pusiera a riesgo de mancillarla. De esta forma, el Beato Masías, a la hora de su tránsito, pudo gloriarse de que moría virgen, como otro Santo Domingo.