martes, 24 de julio de 2012

Beato Juan Masías (IX)


Fue de mediana estatura, rostro blanco y de facciones menudas, la barba espesa y negra. El retrato que de él se conoce nos muestra un semblante ascético, macerado por la penitencia. Descolló por su integridad de ánimo y paciencia en encarnizados combates con el espíritu infernal, pero nadie le aventajó en el ejercicio de la caridad. Con frecuencia, y cuando escaseaban las provisiones para los necesitados que a él acudían, ayunaba para cederles parte de su ya parva colación, y eso que es fama que la divina Providencia multiplicaba la comida que servía.

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