sábado, 21 de julio de 2012

BEATO JUAN MASÍAS (VIII)


Varón de admirable y ejemplar observancia de la vocación a que había sido llamado, merecedor de memoria y celebridad por muchos títulos, jamás se le pudo notar nada que desdijera de su estado; perfectísimo en todas las virtudes, dulce y contemplativo, hizo vida de extremada austeridad y sobre todo encarecimiento rigurosa. A juicio de su confesor, no incurrió en toda su vida en pecado mortal, ni aún cometió alguno venial de los que se califican de serios y de malicia.

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