sábado, 1 de junio de 2024

IX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO


2 de junio. + DOMINGO. SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO, solemnidad

Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, quien, con los alimentos sagrados, ofrece el remedio de la inmortalidad y la prenda de la Resurrección (elog. del Martirologio Romano)

El Jueves Santo instituyó Jesucristo la divina Eucaristía, y ese mismo día la conmemora la sagrada Liturgia. Pero aquella fiesta se encuentra rodeada de luto por la Pasión y Muerte de Jesús. Era convenientísimo consagrar totalmente otra gran solemnidad a la adoración y al triunfo de Jesús-Hostia, en que los transportes de júbilo no encontraran sombra de tristeza; y el Concilio de Viena de 1311 instituyó definitivamente esta solemnidad para toda la Iglesia.

En la Eucaristía, Dios alimenta a su pueblo con regaladísimo Pan, con miel destilada de la piedra, que es Cristo. En ella nos dejó Cristo un memorial de su Pasión, y por Ella participamos los frutos de la Redención. San Pablo proclama la divina Institución, como renovación mística de la muerte de Cristo, y nos enseña la pureza de alma con que hemos de comulgar. Santo Tomás resume en docta rima los principales milagros que resplandecen en la Eucaristía. Cristo nos enseña que su carne es verdadero manjar, que nos une con Él y nos comunica su vida divina, prenda de inmortalidad. La Eucaristía es símbolo y causa de la unión y la paz de la Iglesia, anticipo y prenda de los eternos deleites del cielo.



- Éx 24, 3-8. Ésta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros.
- Sal 115. Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.
- Heb 9, 11-15. La sangre de Cristo podrá purificar nuestra conciencia.
- Secuencia (opcional): Lauda, Sion, Salvatorem.
- Mc 14, 12-16. 22-26. Esto es mi cuerpo. Ésta es mi sangre.

Adoramos una presencia en la Eucaristía, basada en las palabras de Jesús en la última cena con sus discípulos, que han sido fielmente transmitidas por la tradición de los Evangelios y por san Pablo. Es la nueve y eterna Alianza sellada con la sangre de Cristo, es el sacramento admirable que nos ha dejado como memorial de su pasión redentora, Y a través de este sacramento estamos llamados a dar culto al Dios vivo, purificando nuestra conciencia y recibiendo la promesa de una herencia eterna. Adoremos un pan vivo bajado del cielo, un alimento de inmortalidad.

Como celebración peculiar de esta solemnidad está la procesión, nacida de la piedad de la Iglesia: en ella el pueblo cristiano, llevando la Eucaristía, recorre las calles con un rito solemne, con cantos y oraciones, y así rinde público testimonio de fe y piedad hacia ese Sacramento.



Día de la Caridad

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