
7 de julio. + XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
- Ez 2, 2-5. Son un pueblo rebelde y reconocerán que hubo un profeta en medio de ellos.
- Sal 122. Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia.
- 2 Cor 12, 7b-10. Me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo.
- Mc 6, 1-6. No desprecian a un profeta más que en su tierra.
Ezequiel y Jesús nos muestran que el problema no es el silencio de Dios, sino nuestra sordera, nuestro no querer escuchar. Esta actitud se nota especialmente en el Evangelio, en las cinco preguntas que la gente de Nazaret se pregunta sobre Jesús. Son preguntas de satisfechos, y no de necesitados. Tan solo pudo comunicarse con los más necesitados, los que no tienen nada que perder. Los que sienten su humanidad caída y quieren ser liberados de la esclavitud del pecado, so los que saben hacerse la pregunta sobre su salvación y acaban recibiendo la santa alegría con la esperanza del gozo eterno.
JORNADA DE RESPONSABILIDAD EN EL TRÁFICO
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