8 de febrero. + V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO- Is 58, 7-10. Surgirá tu luz como la aurora.
- Sal 111. El justo brilla en las tinieblas como una luz.
- 1 Cor 2, 1-5. Os anuncié el misterio de Cristo crucificado.
- Mt 5, 13-16. Vosotros sois la luz del mundo.
Isaías dirige la palabra a una comunidad que se queja, y les pide que salgan a servir a los más pobres y necesitados para que empiecen a ver la luz. San Pablo nos habla de sus miedos y sus debilidades, que Dios utilizó para manifestarse en la evangelización de Corinto. Y en el evangelio, Jesús dice a sus discípulos que ellos son la sal de la tierra y la luz del mundo. ¿Cómo pueden serlo si se sienten débiles y necesitados? La imagen que utiliza Jesús está clara: está animándonos a no aislarnos y a no buscar protagonismos personales, sino a meternos en medio como hace la sal para conservar y dar sabor. Los cristianos tenemos que resistir a la descomposición y a la deshumanización, y esto solo lo podemos hacer empezando por nosotros mismos. Jesús quiere que iluminemos, no que brillemos.
COLECTA DE LA CAMPAÑA CONTRA EL HAMBRE EN EL MUNDO
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