
8 de marzo. + III DOMINGO DE CUARESMA
- Éx 17, 3-7. Danos agua que beber. (Ex 17, 2)
- Sal 94. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: "No endurezcáis vuestro corazón".- Rom 5, 1-2. 5-8. El amor ha sido derramado en nosotros por el Espíritu que se nos ha dado.
- Jn 4, 5-42. Un surtidor de agua que salta hasta al vida eterna.
La samaritana es una mujer marginada, con una baja apreciación de sí misma, y que habla con Jesús de un modo superficial, tratando de eludir su situación personal y desviando la conversación hacia la religión. Y Jesús le va a hablar con una gran ternura, haciéndole ver a la mujer que quien realmente tiene sed no es él, un caminante judío cansado del camino, sino ella, una mujer que todavía no ha conocido el don de Dios para su vida. Y de esa manera, la samaritana, en el pozo, reconociendo la verdad de su pequeñez y de su sed, va a ser ella misma desde la misericordia de Dios, y no lo que las circunstancias de marginación le empujan a ser.
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