19 de abril. + III DOMINGO DE PASCUA- Hch 2, 14. 22-23. No era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio.
- Sal 15. Señor, me enseñarás el sendero de la vida.
- 1 Pe 1, 17-21. Fuisteis liberados con una sangre preciosa, como la de un cordero sin mancha, Cristo.
- Lc 24, 13-35. Lo reconocieron al partir el pan.
No somos seguidores de una idea sino de una persona en la que confiamos. Jesús resucitado nos lleva a una relación viva con él a través de la eucaristía, y de los hermanos. La fe en la resurrección nos invita a sentirnos renovados y rejuvenecidos en el espíritu. Jesús ha vencido y nosotros venceremos con él, por eso Jesús resucitado sale a nuestro encuentro y nos explica las Escrituras. Que la contemplación de Jesús resucitado en medio de su Iglesia a través de la eucaristía nos lleva a ser como aquellos dos caminantes desencantados. Que sepamos encontrarnos en nuestras eucaristías, en oración y adoración; buscando el encuentro con Cristo resucitado, y pidiendo por el mundo, por la paz, por la unidad, por la justicia, por los pobres y necesitados con los que compartimos.
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