Solemnidad de la Santísima e indivisa Trinidad, en la que confesamos y veneramos al único Dios en la Trinidad de personas, y la Trinidad de personas en la unidad de Dios ( elog. del Martirologio Romano).
- Éx 34, 4b-6. 8-9. Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso.
- Salmo: Dn 3, 52-56. ¡A ti la gloria y alabanza por los siglos!
- 2 Cor 13, 11-13. La gracia de Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo.
- Jn 3, 16-18. Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por él.
La Biblia narra el misterio del amor de Dios: un amor que es comunión, y que se manifiesta a través de las tres divinas personas. La sabiduría de Dios desde el principio es imagen del Verbo, nacido del Padre antes de todos los siglos. Y este Verbo, o Palabra de Dios que actúa, se hace hombre, y es Jesucristo, nuestro hermano mayor que nos lleva hasta Dios a través del amor derramado en nuestros corazones: el Espíritu Santo. Este Espíritu que nos guía procede del Padre y del Hijo y es igualmente Dios, y a través de la fe y de la vida sacramental nos introduce en la comunión de amor que es la Trinidad divina. Contemplemos esta verdad sencilla de Dios en su Unidad de poder y grandeza: el misterio de Dios y su relación de amor con su pueblo y con todos nosotros.
Día pro orantibus

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