9 de agosto. +XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO.
- 1 Re 19, 9a. 11-13a. Permanece de pie en el monte ante el Señor.
- Sal 84. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
- Rom 9,1-5. Desearía ser proscrito por el bien de mis hermanos.
- Mt 14, 22-23. Mándame ir hacia ti sobre el agua.
¿Cómo se manifiesta este Dios al que nos atrevemos a llamar Padre en medio de nosotros? Es el Espíritu el que nos instruye a través del susurro de la brisa suave de la oración, en la conciencia, y en medio de las tempestades de este mundo cuando sabemos escuchar su palabra que nos invita a no tener miedo. La confianza vence al miedo, y quien confía espera y busca el encuentro con otros. El miedo en cambio nos paraliza y nos encierra en nosotros mismos. Sabemos que Jesús nos seguirá salvando de las aguas impetuosas de este mundo, y seguiremos navegando como Iglesia. No en un barco acorazado y de lujo, sino en una humilde barca, movida por las aguas impetuosas, pero guiada por Jesús, el Señor.

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